lunes, 25 de diciembre de 2017

Falling to pieces in Xmas

When you feel you are finally getting out of the darkness or that even when you face dark moments, you can go beyond them and find peace and light in just being yourself, pain bounces back cracking the wound which you thought was already healing.  Here I am, once again falling to pieces.




Thoughts
It looks like if you grow too much, if you think too much, an army of ghostly bodies will try to empty your heart and mind until no traces are left of the original soul, which lives beyond your shadows.
From the book ‘Pieces’
Soledad Lorena

I’ve been busy building, designing, crossing, knitting and writing bridges.  I’ve been even helping people to work with their own bridges.

I’ve gone through a very deep and intense healing journey to bless all the wounds and to leave the past where it is.  Living in the moment, being present and trying not to worry about the future, has been my personal lesson this year.



But you know, every time there is a blast of anger, words and resentment; I realize my children still dwell in the past.  Their own wounds keep them broken, so broken and so damaged that they cannot but hurt other people and themselves.

For every bridge I have repaired and mended, they have grown so distant or maybe it’s me; walking into the light far away from remorse and guilt has kept me so distant from the people I love the most: my own children.

Their hearts are so close and full of anger and pain; they are so far away from God, their own soul and the Holy Spirit, that we do not talk the same language any more. The bonds and bridges among them are also broken and when crossed, they are only used for times of war.

As a mother, on this Holy day of Christmas, I ask myself: how can I be happy or even fill my heart with joy when my own children are so hurt and so broken that my heart is in pain?  Few friends know the story, the nest was destroyed too son, this family was broken long ago and since then, we have survived trying to do as if everything was ok, trying not to miss each other, trying not to ask for a moment of love and joy.



I know, if they are in their thirties I can do nothing but pray and let them live their choices.  If I get closer, toxic relations bring me down and seem to be useless because we live in different worlds and dimensions.  If I keep distance, then they can come shouting and swearing for whatever tiny thorn is bothering them.

My hands are tied and that makes me feel helpless and useless.  They do not want help; they do not even believe they need it.

When you are a single mother and you have raised them on your own, they tend to blame you for everything, it is not the missing parent who did nothing, but the mother who was always there making all the decisions and choices, for better or worse.

Coming to my place, spending a moment of peace, surrounded with good energies and beauty seems to stir their most negative emotions and behaviours.

For some reason, the lighter the place, the stronger I feel, the healthier my heart looks and the sole look of tended gardens and mended bridges; the deeper the darkness in them which comes out as poisonous words and aggressive manners.

I cannot dwell in the past any more, I no longer wallow in my wounds and I am not willing to wallow in their pain either.

It is said that when we become mothers pieces of our hearts live outside us, walking around and making us feel their paces, we breathe what they breathe and whatever hurts them hurts us the most.

A warrior of light learns to walk away from parents, brothers and friends;  a warrior of light feels at ease walking along the less travelled path, a warrior of light gives away her own colours to knit perfect wings for her children and remains empty and colourless for years, a warrior of light learns about loneliness and solitude;  a warrior of light has not country, town, home or even a planet.



But setting boundaries with your own children can be the most challenging lesson.

Let go.
Let God.
Only God knows.
Susannah
December 25th, 2017 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Manifiesto de una emprendedora



  • Me gusta ayudar y colaborar para que otras personas aprendan, pero enseñar también es mi trabajo y aprender es tu tarea.
  • Si paso muchas horas haciendo trabajo gratuito para otras personas, luego no tengo energías ni tiempo para enfocarme en mis propios proyectos.
  • Todo lo que uno no sabe hacer se puede aprender, te lo dice alguien que aprendió casi todo de oficio y por necesidad.  
  • Si no sabes hacer algo busca quién lo haga, pero paga por un buen servicio.
  • Que yo sepa  hacer muchas cosas, tenga múltiples talentos y me ‘de maña’ con todo, no te da derecho a exigir que yo te ayude con tus cosas sólo como favor.
  • Si elijo ayudar como favor o como un empujón inicial a alguien que recién comienza con un proyecto o actividad, tengo derecho a dejar de hacerlo cuando crea que ya puedes hacerlo tú mismo o estás en condiciones de pagar por mis servicios.  Pero mi ayuda, es bajo mis términos y condiciones.  No puedes imponer condiciones sobre algo que recibes como regalo.
  • Los mejores clientes no suelen ser los más adinerados, sino las personas que valoran el tiempo, el trabajo, la dedicación y la capacidad de la otra persona.
  • El valor de mi trabajo no está dado solamente por lo que recibes en forma visible:  hay mucho tiempo y dedicación para preparar una hora de clase, buscar material, estudiar y actualizar mi conocimientos;  disponer mi espíritu y los recursos necesarios para una sesión de terapias holísticas; escribir, editar, diseñar y crear un libro artesanal o pasar horas frente a la computadora para lograr un buen contenido para las redes sociales.
  • El profesionalismo, la seriedad, la responsabilidad, el arte, la sensibilidad y el tiempo que uno dedica al trabajo que ofrece son parte del valor agregado.
  • A todos nos gusta que alguien nos haga la vida más fácil, bonita y llevadera.  Intenta cambiar de rol de vez en cuando.
  • Las rotiserías, las panaderías, los sacerdotes, las peluquerías y la mayoría de los servicios eligen un día a la semana para no atender.  Es saludable, permite el espacio y el tiempo para no hacer nada, descansar y renovarse.  Ninguna persona que está disponible 24/7 puede dar lo mejor de sí misma todo el tiempo.
  • Si soy bilingüe y tengo facilidad para interpretar canciones, entender las películas o pensar en inglés todo el tiempo, no es equivalente de que tenga que andar por la vida traduciendo para quienes no pueden hacerlo.  A veces tengo ganas y lo hago porque sí; otras veces no tengo ganas de trabajar siempre gratis.
  • Por cada media hora de un buen trabajo de diseño y contenido usando la tecnología que muchos tienen y no saben manejar, hay muchos años de experiencia, estudio y sobe todo muchas horas de practicar, equivocarse, no dormir y aprender.
  • Por cada hora de clase, sesión o consulta, tienes que sumar una hora de preparar el material, los recursos, los audios y el ambiente; es probable que debamos sumar media hora para limpiar, ordenar y preparar el espacio físico.
  • Los emprendedores somos todo en uno: profesional, recepcionista, servicio de limpieza, compras y proveedores, relaciones públicas, asesor, trámites, cadete, atención al público, mantenimiento y servicio de quejas.
  • Si atiendo en mi casa, todo lo que tengo es lo que hay, ofrezco todo lo mejor que tengo y espero lo cuides y lo recibas del mismo modo que lo comparto contigo.  Si te recibo en mi casa, estoy creando un espacio de confianza mutuo para que ambos podamos trabajar cómodamente.
  • Me han ayudado mucho en la vida y estoy más que agradecida, por eso también me gusta ayudar.  Pero una cosa es la necesidad y otra es el abuso.  No me gusta ayudar a quien no tiene ganas de hacer algo y  considera demasiado caro mi servicio.  Sí me gusta ayudar a quien realmente no puede hacer algo pero tiene ganas de aprender y me encanta ayudar a quien valora lo que hago pero no puede pagarlo momentáneamente.  En realidad, quien no puede pagarlo, buscará el modo de hacerlo y por eso, en muchos casos, acepto el canje como forma de pago.
  • Como madre casi soltera de mis tres hijos (divorciada sin aportes de cuota alimentaria), mi carrera profesional ha significado mucho más que horas de estudio, trabajo, capacitación, viaje, experiencia y desafíos: tantas aptitudes, talentos y conocimientos costaron el precio de muchas horas lejos de casa y de mis hijos, horas, días y semanas en los que me privé del simple placer de jugar con mis niños.
  • Mi lema es: todo se puede.  Y lo que no se puede, al menos, se intenta poniendo lo mejor de sí, jugando al todo o nada.
  • Durante varios años padecí el sentirme desempleada, desocupada y fuera del sistema.  Este año que ya casi termina, significó la decisión de disfrutar ser una Emprendedora, que siempre lo he sido. 
  • Porque soy emprendedora, artesana, escritora y mujer sensible, cuido cada detalle, y dentro de mis posibilidades, brindo lo mejor que soy, tengo y puedo darte.

A quienes comprenden sin tener que explicarles, gracias, me siento honrada.
A quienes buscan algo diferente, mis mejores deseos y bendiciones en su camino.
A quienes merecen una explicación, los puentes están siempre tendidos y transitables.
A quienes valoran mi trabajo y mi dedicación, y me agasajan con pequeños detalles y a veces grandes regalos, que el universo duplique todo lo que dan para que vivan siempre en prosperidad y abundancia.
Susannah 
Susana Lorenzo
Soledad Lorena

5.12.17